Sentencias del Tribunal Supremo

En la actualidad, son dos las sentencias del Tribunal Supremo (máximo órgano jurisdiccional en España) que han revisado las cláusulas suelo en los contratos de préstamo hipotecario de particulares.

La primera sentencia 241/2013,  de fecha 9 de mayo del 2013,  ya declaraba nulas todas las cláusulas suelo-techo insertadas en hipotecas del BBVA, Cajamar y NovaCaixa Galicia. En definitiva, esta sentencia considera que estas cláusulas son legales, pero falta un ejercicio de transparencia y claridad por parte de la entidad financiera al consumidor al no haber informado convenientemente, ni de su inclusión, ni de sus efectos siendo un elemento fundamental del contrato.

Aún así, el Tribunal no condena en el fallo a devolver las cantidades cobradas de más a los usuarios por la aplicación de dichas cláusulas. A diferencia de la vía administrativa que promueve la Unión de Consumidores de Asturias donde se solicita la retirada de la cláusula y la devolución del dinero pagado de más.

La segunda sentencia 464/2014 , de fecha 8 de septiembre del 2014, incide en la argumentación de la anterior sentencia aunque la diferencia estriba en que solo atañe a 8 cláusulas suelos incluidas en préstamos de la antigua Caja Segovia, ahora Bankia.

Los principales puntos de este fallo son:

1-No es suficiente con que la redacción de la cláusula suelo-techo sea gramaticalmente comprensible para todos.

2-No basta con que exista una oferta vinculante previa (en los casos en los que fuese necesaria, por el importe del préstamo), pues no formó parte de las negociaciones previas.

3-Tampoco es suficiente el hecho de que la escritura se haya leído por un Notario cuya función es la de explicar con claridad el contenido de la misma.

4-El problema de la cláusula suelo, en definitiva, viene dado por la insuficiente claridad y transparencia en la explicación de los efectos económicos que de su aplicación conlleva, que se trata de un límite al tipo de interés variable que es el fundamento de todo préstamo hipotecario y por ello, debería de ser incluida en un apartado distinto y separado al de tipo de interés aplicable.

Por todo lo anteriormente expuesto, se anulan las cláusulas suelo y techo demandadas aunque el Tribunal no se pronuncia sobre la retroactividad y la devolución de las cantidades abonadas de más, pues esta cuestión no formaba parte del escrito de demanda.

En conclusión, podemos afirmar que se trata de una sentencia positiva y favorable que sienta ya jurisprudencia para los cientos de demandas que se encuentran en los juzgados aunque aún quedan por perfilar elementos importantes como la devolución del perjuicio económico a los consumidores y se hace patente la excesiva dilatación judicial del procedimiento de casación que se sitúa en los dos años de media, desde el inicio de las actuaciones.

Consideramos, por tanto, necesario y obligado por parte de las Administraciones de consumo una agilidad y firmeza en la aplicación de las normativas autonómicas que en materia de consumo disponen, para aliviar de una forma rápida y eficaz los efectos de las cláusulas suelo a través de las sanciones administrativas a las entidades financieras.

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